lunes, 24 de febrero de 2014

Recuento de una amistad extraña

RECUENTO DE UNA AMISTAD EXTRAÑA

Mirando el firmamento
Hundo mis ojos en horizonte
Rojizo por el crepúsculo
Que me llama ardiente
Mientras la verja no deja irme
Me mantiene preso
En mis deseos inútiles.

Brisa que no puedo ver
Pero quiero seguir
La acerca con intenciones
Desiguales al apetito
De mis designios
Para esta vida que anda
Por lugares que no quiero andar.

Una mujer se arrima a la pared
Que detiene lo que puedo,
Aunque nunca lo que quiero,
Y llega a mí, sincera
Abierta a lo que puede pasar
Pero con temor de que pasen
Cosas de las cuales dolerse.

No quiere irse,
No quiero que se vaya,
Nos quedamos entretejiendo
Nuestros destinos para que no pase
Lo que no queremos
Lo que puede ser suerte
O desgracia.

Acariñados de nuestra forma de ser
De escuchar, de hablar y de sentir
Dejamos que el tiempo pase
Mientras nos miramos nuestros rostros,
Descuidados, negligentes a lo que pasa,
Ignorantes de nuestros cambios
Y ya nada es igual que antes.

La alteración de mis deseos
Fue más profunda que la mirada
Que daba al horizonte
Antes de conocerte,
Para ese tiempo quería verte llegar
Aunque no conocía nada de ti,
Luego me quise ir.

Pero no era más que caprichos tontos,
Amañados por ignorancias adquiridas
Que creí conocimiento.
Lograron ser, no más que vanidades
Que resultaron en lamentos,
Que siguieron en ruina
Y que terminaron con mi regreso a ti

No era el mismo y había otro
No era el mismo, tu tampoco.

Pero volví porque encontré
En lugares casi inéditos
Entre mis entrañas
Llenas de telarañas
Que surgieron al cambiar los deseos
Que creía perdidos
En un tiempo no escrito.

Poco a poco volvía en mí
Aunque no veía cambios,
Tú si tenías los ojos claros
Pero no solo me mirabas a mí
También lo mirabas a El
Y él no quería que me veas
Y tú nos querías mirar a ambos.

Decías si no ambos, entonces ninguno...

Y ella dejo que la brisa
Se la lleve así como la trajo,
Y yo me quede mirándola irse
Así como la vi venir.