sábado, 12 de abril de 2025

Los cielos sonríen

 Los cielos sonríen


Sonríen los cielos,

con los brazos abiertos,

llenos de pureza y gloria.

La tierra arde en llantos desesperados,

mirando al cielo, esperando.


La vida —impredecible y bella—

nos permite momentos inolvidables

y otros… algo más desechables.


Ángeles caminan la escalera al cielo,

vestidos de blanco,

con sonrisas que bañan esta tierra maldita

con un poco de consuelo.


La gente,

de brazos caídos,

hincados en el dolor,

riegan el suelo infértil

con la sal líquida

que el alma expulsa

en torrentes intermitentes.


Los dolores desgarran

el tuétano de los huesos,

el cuerpo se estremece,

la cabeza duele.


Solo quedan pequeñas guirnaldas

en un árbol de raíces quemadas;

recuerdos esporádicos

que nunca pensamos extrañar.


La energía que movía el mundo

se ha tomado un minuto de descanso,

para rendir honor…

y luto.


Los recuerdos escapan la temporalidad,

perpetuándose

en el dolor que sorprendió a todos.


Las infinitas posibilidades

hoy juegan en nuestra contra

de manera cruel.


Y yo,

en mi impotencia,

no hago más que aferrarme

a la flaca esperanza

de su llegada al cielo.




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